Maestro Divino, trabaja nuestra intimidad
y ayúdanos a descubrir nuestro propio pecado y
debilidad,
para aprender a ser compasivos y comprensivos
con los errores y límites de nuestros hermanos.
Maestro Divino, danos un espíritu disponible y ágil,
a la hora de perdonar y olvidar las ofensas que nos
hacen.
Maestro Divino, danos generosidad y nobleza de ánimo
cada vez
que un hermano se acerque a pedirnos perdón.
Maestro Divino, háblanos al corazón de un modo
persuasivo
y ayúdanos a optar radicalmente y permanentemente
por la opción del perdón y la reconciliación.
Maestro Divino, capacítanos para ofrecer a cada
hermano
el don del perdón, con la misma dulzura y carińo
con que Tú nos lo ofreces cada instante.
![]()
![]()
Esperanza Jaimes Guerra, pddm (Colombia)