Lectura orante

Juan 4,5-42

oración inicial - leemos - meditamos - oramos 

 

 

La sed y la fuente

 

Oración para disponer el corazón

 

Reza esta oración despacio, dándote cuenta de lo que dices y de lo que pides.

 

Me hago consciente, Señor, de que estoy en tu Presencia.

Creo que me amas, me miras y escuchas mi oración.

Vengo ante ti con sed de vivir más plenamente,

con sed de despertar a la vida que sólo Tú puedes dar.

Vengo con el ardiente deseo de dar un nuevo paso hacia Ti,

y de que tu amor me alcance y me transforme.

 

Derrama sobre mí tu Espíritu Santo,

torrente inagotable,

manantial de aguas vivas,

lluvia que empapa mi tierra,

rocío de la mañana,

mar inmenso en el que nazco a la vida,

río que fecunda mis campos yermos.

 

Derrama sobre mí tu Espíritu:

que Él guíe mis pasos a la fuente de tu Palabra viva.

Que mi fe se sacie en ella.

Que mis fuerzas se renueven en ella.

Que mi amor se encienda en ella.

Que mi esperanza se apoye y se sostenga en ella. Amén.

 

1. Leemos la Palabra

 

Éxodo 17,3-7 

En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:

- ¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?

Clamó Moisés al Señor y dijo:

- ¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen.

Respondió el Señor a Moisés:

- Preséntate al pueblo llevando contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el río y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo.

Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel.

Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor diciendo: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”

 

Juan 4,5-42 

5En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: 6allí estaba el pozo de Jacob.

Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor de la hora sexta.

7Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:

- Dame de beber.

(8 Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida).

La samaritana le dice:

- 9 ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?

(Porque los judíos no se tratan con los samaritanos).

10Jesús le contestó :

- Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.

11La mujer le dice:

- Señor, si no tienes cubo y le pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; 12¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?

13Jesús le contesta:

- El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; 14pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

15La mujer le dice:

- Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.

 

16Él le dice:

-Anda, llama a tu marido y vuelve.

17La mujer le contesta:

- No tengo marido.

Jesús le dice:

- Tienes razón, que no tienes marido: 18has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho verdad.

19La mujer le dice:

-Señor, veo que tú eres un profeta. 20Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.

21Jesús le dice:

- Créeme mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. 22Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.

23Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. 24Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.

25La mujer le dice:

- Sé que va a venir el Mesías, el Cristo, cuando venga él nos lo dirá todo.

26Jesús le dice:

- Soy yo: el que habla contigo.

27En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: “¿qué le preguntas o de qué le hablas?”.

28La mujer, entonces, dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:

- 29Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿será éste el Mesías?

30Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. 

31Mientras tanto sus discípulos le insistían:

- Maestro, come.

32Él les dijo:

- Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis.

33Los discípulos comentaban entre ellos:

- ¿Le habrá traído alguien de comer?

34Jesús les dijo:

- Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra (...).

 

39En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: “Me ha dicho todo lo que he hecho”.

40Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos días. 41Todavía creyeron muchos más por su predicación, 43y decían a la mujer:

- Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo. 

 

  Orientaciones para la lectura 

 

A) Primera lectura: Éxodo 17,3-7 

El tema de la sed y del agua aparece numerosas veces en las tradiciones del desierto. Imagina al pueblo de Israel atravesando el desierto. Imagina que vas entre aquella gente y que eres testigo y participas de lo siguiente: 

1. Éx 15,22-27: Es el episodio de las aguas de Mará. El pueblo lleva tres días caminando por el desierto de Sur sin encontrar agua. Al fin, llegan a Mará y, cuando van a beber el agua de un manantial... resulta que esa agua es amarga. El pueblo murmura contra Moisés, Moisés invoca al Señor y el Señor le da el poder de convertir aquellas aguas contaminadas en aguas capaces de saciar la sed. Dios demuestra, con ello, que está con su pueblo, que su pueblo no tiene que tener miedo, porque Dios lo acompaña y lo protege. Dios se revela así: “Yo soy Yahveh, el que te sana”.

Y no sólo les da el agua de Mará, sino que a continuación les lleva a Elim, un oasis donde había doce fuentes de agua (una por cada tribu de Israel), como diciendo: “Si escucháis mi voz, si me seguís, tendréis de sobra. Nada os faltará”. 

2. Éx 17,1-7: Pero el pueblo tiene el corazón rebelde y veleta. No aprende de la experiencia ni se fía del Dios que le promete la vida. Por eso, cuando tiene sed de nuevo, murmura contra Moisés sin esperar en Dios. Es el episodio de Massá y Meribá. Allí “me pusieron a prueba, aunque habían visto mis obras”, dice el Señor en el Salmo 95,9.

En el desierto de Sur, el pueblo desconfió de Dios diciendo: “¿Qué vamos a beber?”. En el desierto de Sin la desconfianza es aún mayor y el pueblo llega incluso a pensar que Dios quiere su muerte. Dios, entonces, hace brotar agua de una roca para demostrarles su amor y su poder. En primer lugar, su amor, pues el pueblo murmuró diciendo: “¿Está Dios entre nosotros o no?”. Y Dios mostró que, efectivamente, acompañaba a Israel en su desierto. En segundo lugar, su poder pues hizo brotar agua de una roca mostrando que para Él nada hay imposible (cf. Gn 18,14; Lc 1,37). El Dios que abrió el mar para que pasara su pueblo y marchara de la esclavitud a la libertad abrió ahora la roca para darle de beber. 

3. Nm 20,1-13: Se trata de una relectura del episodio anterior, en la que se pone en evidencia no sólo la rebeldía de los israelitas sino también la desconfianza de Moisés y Aarón. 

B) Evangelio: Juan 4,5-41 

Entra ahora en la escena del evangelio. Imagina el lugar y los personajes. Siente como si estuvieras dentro de la escena. 

El episodio sucede en una ciudad de Samaría llamada Sicar, junto a un pozo. Samaría sugiere, en tiempos de Jesús, un lugar hostil. Los judíos y los samaritanos no se trataban, como pone en evidencia la samaritana cuando se sorprende de que Jesús le dirija la Palabra. Tenemos un ejemplo de esa hostilidad entre judíos y samaritanos en el evangelio de Lucas. Allí se cuenta que cuando Jesús pasó por Samaría camino de Jerusalén, los samaritanos no quisieron recibirle, por lo que Santiago y Juan tuvieron la “fraternal” idea de hacer bajar fuego del cielo para abrasarlos a todos, lo cual les valió la regañina del Señor... (cf. Lc 9,51-56).

El caso es que ahí, en un lugar de lo menos indicado, Jesús se va a sentar junto a un pozo, obligado por el cansancio y por la sed. 

¿Qué te sugiere la imagen de un hombre junto al pozo de Jacob? Si fueras judío, seguramente que te vendrían a la memoria los relatos patriarcales de los encuentros amorosos entre los patriarcas y las matriarcas: Eliezer, siervo de Abrahán, encuentra a Rebeca, futura esposa de Isaac, junto a un pozo (Gn 24,11ss); Jacob se enamora de Raquel junto a un pozo (Gn 29), y Moisés conoce a Séfora junto a un pozo (Éx 2,15).

Jesús, sentado junto a un pozo, se va a encontrar con una mujer sin nombre, personaje que representa al pueblo de Dios idólatra y representa a cada uno de los discípulos y discípulas con los que Jesús se hace el encontradizo aprovechando nuestra situación de carencia y necesidad.  

Fíjate en los personajes principales y secundarios de la escena:

Jesús: Aparentemente es un hombre normal, un hombre que experimenta el cansancio y la sed tras largas horas de caminata. Es judío, pero se trata de un judío muy “extraño”, pues le dirige la palabra a una mujer y, para colmo, samaritana. Fíjate lo que dice un tratado rabínico sobre el trato con las mujeres: “Un hombre se procura tanto mal cuanto más tiempo pasa hablando con la mujer, se aleja de la palabra de la ley y su destino es la gehenna” (Abot 15). Pero Jesús no hace ningún caso de principios y normas que marginen y excluyan a los débiles. Mujeres, extranjeros, pobres y enfermos eran poco menos que “gentuza” de la que un buen israelita debía procurar apartarse para mantener intacta su “pureza”. Jesús hace de esos “lugares de abajo” un lugar privilegiado para manifestar su salvación.  

La mujer samaritana: La vida de esta mujer está marcada por la carencia y la rutina infecunda. Diariamente debía ir a buscar el agua, pues carecía de ella. Tampoco tenía marido. Había tenido cinco, y su compañero actual no era su marido. Esta mujer representa el pueblo idólatra, incapaz de saciar su sed de vida con los numerosos dioses paganos a los que se había ido aferrando sin encontrar lo que pedía su corazón. Recordemos que muchos profetas utilizan la imagen de una esposa que se prostituye para representar al pueblo infiel a Dios (cf. Oseas 1-2; Ez 16,15ss; Jr 3...). La referencia a los cinco maridos es una clara alusión a las cinco ermitas de los dioses paganos que se mencionan en 2 Re 17,24-41. El sexto marido se refiere a Yahveh. 

Los samaritanos de Sicar: Creen en Jesús por el anuncio de la mujer. Pero no se conforman con una fe “recibida”, “heredada”, “externa”. La hacen suya cuando ellos mismos conocen a Jesús y le oyen (vv. 39-41). Fíjate en el proceso que sigue su fe: el testimonio de alguien à la fe desde lo escuchado à la personalización de la fe à la confesión. Es un itinerario catecumenal. 

Los discípulos entran en escena en los vv. 27-38. Tienen en común con la samaritana que no entienden el lenguaje de Jesús ni entran en su modo de pensar. Ellos están empeñados en que coma y Jesús les está hablando de “otro alimento”, como la samaritana estaba obstinada en hablar del agua H2O, del cubo y de cómo se las arreglaría Jesús para sacarla del pozo... mientras que Jesús estaba hablando del agua viva del Espíritu.  

Fíjate en el proceso que va haciendo esta mujer: pasa de sus búsquedas más superficiales a las más profundas; del agua material al agua viva; de la percepción de Jesús como un “judío”, un simple “hombre”, al reconocimiento de Jesús Profeta y Mesías-Cristo.

Su fe sorprendida la arrastra a dejar el cántaro (“cisternas agrietadas que no retienen el agua”, diría Jeremías), y a ir corriendo a anunciar lo que ha visto y oído. Su fe contagia de fe a sus paisanos, quienes terminan confesando: “Éste es verdaderamente el Salvador del mundo”. 

 

 

        

 

meditamos - oramos

 

 

 

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