1. Leemos        2. Meditamos        3. Oramos

 

 

2. Meditamos

 

  Preguntas para la meditación:

 

  ¿Sientes que tu búsqueda de Dios, de Jesús y de su Reino es viva y despierta o, por el contrario, la monotonía y la rutina de la vida diaria te hace olvidar esta dimensión religiosa de tu persona y de tu vida?

 

  ¿Has experimentado alguna vez un encuentro fuerte con Jesús en el que te has sentido llamado o llamada a ser su discípulo/-a – apóstol, o más bien tu fe es una fe “prestada”, la fe de otros? ¿Sientes que has personalizado tu fe en Jesús o aún es una fe sociológica sostenida simplemente por la costumbre?

 

  ¿Recuerdas qué personas te han conducido a Jesús con su testimonio de vida, como Juan hizo con sus discípulos o Andrés con su hermano Simón?

 

  ¿Has sido o eres tú testigo de Jesús para otros? ¿Qué haces para llevarles a Jesús?

 

  ¿Se parece en algo tu experiencia de seguimiento a la de los discípulos del evangelio de hoy?

 

  ¿Qué es lo que más te atrae de Jesús, según la experiencia personal que tienes de Él?

 

  3. Oramos

 

 

        Después de escuchar y meditar la Palabra, proclamamos nuestra fe en el Maestro que nos llama a ser sus discípulos con la oración de Pedro Casaldáliga.

 

¡Señor Jesús!

Mi Fuerza y mi Fracaso

eres Tú.

Mi Herencia y mi Pobreza.

Tú, mi Justicia,

Jesús.

Mi Guerra

y mi Paz.

¡Mi libre Libertad!

Mi Muerte y Vida,

Tú,

Palabra de mis gritos,

Silencio de mi espera,

Testigo de mis sueños.

¡Cruz de mi cruz!

Causa de mi Amargura,

Perdón de mi egoísmo,

Crimen de mi proceso,

Juez de mi pobre llanto,

Razón de mi esperanza,

¡Tú!

Mi Tierra Prometida

eres Tú...

La Pascua de mi Pascua.

¡Nuestra Gloria por siempre

Señor Jesús!

 

 

 

 

 

 

Cecilia Payawal, pddm (Filipinas)

Mª Concepción López, pddm (España)