Preguntas para la meditación:
¿Sientes que tu búsqueda de Dios, de Jesús y de su Reino es viva y despierta
o, por el contrario, la monotonía y la rutina de la vida diaria te hace olvidar
esta dimensión religiosa de tu persona y de tu vida?
¿Has experimentado alguna vez un encuentro fuerte con Jesús en el que te has
sentido llamado o llamada a ser su discípulo/-a – apóstol, o más bien tu fe
es una fe “prestada”, la fe de otros? ¿Sientes que has personalizado tu fe
en Jesús o aún es una fe sociológica sostenida simplemente por la costumbre?
¿Recuerdas qué personas te han conducido a Jesús con su testimonio de vida,
como Juan hizo con sus discípulos o Andrés con su hermano Simón?
¿Has sido o eres tú testigo de Jesús para otros? ¿Qué haces para llevarles
a Jesús?
¿Se parece en algo tu experiencia de seguimiento a la de los discípulos del
evangelio de hoy?
¿Qué es lo que más te atrae de Jesús, según la experiencia personal que
tienes de Él?
Después de escuchar y meditar la Palabra, proclamamos nuestra fe en el Maestro que nos llama a ser sus discípulos con la oración de Pedro Casaldáliga.
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¡Señor
Jesús! Mi
Fuerza y mi Fracaso eres
Tú. Mi
Herencia y mi Pobreza. Tú,
mi Justicia, Jesús. Mi
Guerra y
mi Paz. ¡Mi
libre Libertad! Mi
Muerte y Vida, Tú, Palabra
de mis gritos, Silencio
de mi espera, Testigo
de mis sueños. ¡Cruz
de mi cruz! Causa
de mi Amargura, Perdón
de mi egoísmo, Crimen
de mi proceso, Juez
de mi pobre llanto, Razón
de mi esperanza, ¡Tú! Mi
Tierra Prometida eres
Tú... La
Pascua de mi Pascua. ¡Nuestra
Gloria por siempre Señor Jesús! |
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Cecilia Payawal, pddm (Filipinas)
Mª Concepción López, pddm (España)