Lectura orante

Marcos 6,30-34

oración inicial - leemos - meditamos - oramos 

 

 

"Venid a un sitio tranquilo a descansar un poco"

 

Invocación al Espíritu

 

Reza, despacio y saboreando las palabras, esta estrofa de la secuencia de Pentecostés:

 

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

 

 

1. Leemos la Palabra

 

Marcos 2,1-12 

   

30 En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31 Él les dijo:

- Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

32 Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. 33 Muchos los vieron marcarse y los reconocieron; entonces, de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. 34 Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

 

 

  Orientaciones para la lectura 

 

  “…le contaron todo lo que habían hecho…”(v.30): Podemos entender mejor el sentido de este versículo si acudimos a los versículos 7-13 del capítulo 6 del evangelio de Marcos. Es el apartado que describe la misión de los Doce, el momento en que Jesús les envía y les da poder sobre los espíritus impuros (v.7).  Al final del pasaje, se describe cómo los discípulos realizaron la misión: “…yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.” (vv.12-13; cf. lectio del domingo anterior). Esto nos da una idea de lo que los discípulos habrán contado a Jesús, a su regreso: su predicación del Reino, la expulsión de demonios y la curación de los enfermos, todo ello como signo de que el Reino de Dios está ya entre nosotros.

  “Venid… a un lugar solitario, para descansar un poco…”(v.31): Después de haber trabajado mucho, Jesús tuvo compasión de los discípulos. Él sabía de trabajos, de fatigas y de cansancios. Es curioso que el “descanso” que Jesús les ofreció no era un descanso de diversión, lleno de bullicio y fiesta, sino un descanso en SILENCIO, solos con Jesús, aparte, “a un lugar solitario”. Es un espacio que ofrece la oportunidad de “escuchar”, de estar en comunión más íntima con Jesús, como Él entraba en comunión con su Padre, retirándose a "lugares solitarios" (cf. Mc 1, 35).

  “…fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos.” (v.33):  Jesús y los discípulos querían descansar, hacer una pausa, en silencio. Pero la gente les siguió. Es notable el anhelo de la gente de estar con ellos. Jesús atraía a la gente de tal manera que no podía descansar y no le quedaba tiempo ni para comer.

¿Por qué le seguía la gente? ¿Qué les atraía para seguirle con tanto entusiasmo y querer estar con él? ¿Les atraía su “presencia” y su persona? ¿O les atraía más bien lo que hacía (curar enfermos, predicar…) que suponía un beneficio para ellos?

  “…sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.” (v.34): Jesús les dio un ejemplo. Por compasión de la gente, Jesús trabajaba, seguía realizando la misión. Jesús sabe sentir con los demás. Y eso le empuja a cuidarles, como un pastor hace con sus ovejas, con amor y cuidado incondicionado. El verbo que Marcos emplea para referirse a la compasión de Jesús quiere decir, literalmente, que a Jesús se le estremecían las entrañas al ver al pueblo desorientado y desvalido. Jesús comparte el "pathos" de Dios, la pasión de Dios por el pueblo que sufre.

La imagen de Jesús como Pastor podemos encontrarla también en Juan 10, 1 y ss. Jesús es el buen Pastor que da la vida por sus ovejas, y quiere que ellas tengan vida y vida abundante (Jn 10,10).

 

 

        

 

meditamos - oramos

 

 

 

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