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Oración para disponer el corazón
Juan 6,51-58
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
- 51Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo.
52Disputaban entonces los judíos entre sí:
- ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
53Entonces Jesús les dijo:
- Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
55Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
56El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
57El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí.
58Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el que vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.
Orientaciones para la lectura
Para poder entender mejor el evangelio de este domingo, conviene leer su
contexto, es decir, el capítulo 6 de Juan hasta el pasaje de hoy (Jn 6,1-58).
La Biblia de Jerusalén titula este apartado “La pascua del pan de la vida”,
cuyo tema central es el “discurso en la sinagoga del Cafarnaúm”, el
discurso sobre el pan. Es el pasaje que nos acompaña en la liturgia de la
palabra dominical desde el día 27 de julio.
El capítulo 6 empieza con la multiplicación de los panes, en la que Jesús
parte el pan para que la multitud pudiera comer. Por eso le siguen. Y Jesús les
dice: “En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis
visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.”
(v.26)
Luego Jesús les habla del alimento que permanece para la vida eterna (v.27), el
pan que baja del cielo y da la vida al mundo.
Al final, Jesús les dice: “Yo soy el pan de vida. El que venga en mí, no
tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.” (v.35)
Esto desencadena la murmuración de los judíos, faltos de fe. Los judíos no le
creían porque conocían a sus padres (v.41) y no podían creer que Jesús
pudiera ser lo que decía ser: “Yo soy el pan que ha bajado del cielo.”
(v.41)
Éste es el contexto
precedente del evangelio de este domingo (Juan 6,51-58). Veamos ahora el mensaje
de la perícopa de hoy.
-
“Yo
soy el pan vivo.” (v.51) El pan es una fuente de alimento, como todos
sabemos. Pero, ¿qué quiere decir de verdad esta afirmación de Jesús?
Sabiendo lo que pasó en la multiplicación de los panes, podemos entender que
Jesús afirmara que Él es un alimento para ellos, como un pan. Pero es un pan
distinto a éste que les ha saciado. Es un pan que les va a hacer “vivir para
siempre”. (v.51) Dicen que este pan simboliza la Sabiduría
y la Palabra de Jesús que alimentan a los que le siguen.
-
“...vivirá
para siempre.” (v.51) Esta frase alude a Génesis 3,22 donde se habla
del árbol de la vida cuyo fruto hará “vivir para siempre” al que coma de
él (Gen 3,22). En Génesis, recordamos que Eva y Adán fueron echados del Paraíso
por haber comido el fruto del árbol prohibido. Así perdieron el acceso al árbol
de la vida. El evangelio de Juan dice que Jesús nos da acceso de nuevo al árbol
de la vida, del Paraíso, del que no será arrojado el hombre (6,37). Por lo
tanto, teniendo a Jesús como pan, “viviremos para siempre”, tendremos el
“acceso a la vida”, tendremos la “vida eterna”. Es decir,
experimentaremos la comunión con Jesús y con el Padre, para
siempre.
-
“...el
pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo.” (v.51) “Carne”,
se sobrentiende “dada” o “entregada”, y recuerda a 1 Cor 11,23-24: «...tomó
pan, dando gracias, lo partió y dijo: Este
es mi cuerpo que se entrega por vosotros.»
La palabra “carne” en vez de “cuerpo” de 1 Cor designa al hombre
en su condición de debilidad y mortalidad. Por lo tanto, la palabra “carne”
nos quiere transmitir que Jesús es un “pan” que ha sido hombre verdadero,
que ha asumido la condición humana de ser “carne”, que sabe sentir el gozo
y el dolor del hombre, que sabe
experimentar los dolores y debilidades del hombre. Y siendo hombre, “carne”,
Jesús es el “pan” que se entrega por los hombres, “por la vida del
mundo”. (v.51) Así, “el
hombre se alimenta de la Palabra hecha carne”. Nosotros, los hombres y
mujeres, nos alimentamos del pan que es Jesús, el que nos lleva a la “vida
eterna”, a la vida íntima, a la comunión con Jesús y con el Padre, para
siempre (v.51), para que podamos “permanecer en él, y él en nosotros”.
(v.56)
- “El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.” (Jn 6,35a) Esta frase no se encuentra en el evangelio de hoy, pero está bien apuntarla para profundizar nuestra meditación. Teniendo a Jesús como pan, dice que no tendremos hambre. Pero es importante la siguiente frase: “...el que crea...” Es decir, tener a Jesús como pan exige que creamos en él, que verdaderamente Jesús es “el pan bajado del cielo, y...el que coma este pan vivirá para siempre.” (v.58)
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