1. Leemos        2. Meditamos        3. Oramos

 

 

2. Meditamos

 

 

 

- Lee otra vez el evangelio y los mensajes que revela esta perícopa del evangelio de Marcos. Saborea sus sentidos, reflexiona, contempla...  

 

 

- Date cuenta de las palabras que se repiten: misión, creer, predicar a todo el mundo, a todas partes. ¿Qué mensajes, palabras o frases te atraen más y te revelan un mensaje en este momento de tu vida?

 

 

 

 

        Al principio, me costaba creer en el mensaje de esta celebración de la Ascensión del Señor que dice que Jesús ya está “en comunión con el Padre” pero a la vez está cerca de los discípulos, o cerca de nosotros, y puede colaborar con los que ha mandado a hacer la misión.

 

        Pero releyendo la historia de mi vida como “discípula” a la que ha sido entregada una misión, veo que ha habido muchas ocasiones en las que he experimentado la presencia de Jesús, ayudándome a realizar la misión encomendada, dándome la inspiración que necesitaba, y animándome cuando me sentía desalentada o cansada. Su presencia ha sido muy viva y sigue siendo viva en mi vida. Esta presencia se me revela, no tanto a través de cosas extraordinarias, sino más bien, a través de cosas ordinarias: el recibir una mano cuando necesito, una palabra que me da consuelo y ánimo, una sonrisa que me da gozo y alegría, un abrazo como gesto de cariño y apoyo.

 

        Nuestro Señor ya “subió al cielo” y está “sentado a la derecha de Dios”. Pero nunca nos ha dejado solos. Él sigue estando con nosotros para acompañarlos en la misión que nos ha dejado: PREDICAR EL EVANGELIO A TODO EL MUNDO.

 

 

 

3. Oramos

 

 “Id por todo el mundo...”

 

            ¿Por todo el mundo?

            Me parece muy grande esta misión, Señor.

            Soy sólo un grano de trigo,

            muy pequeño para hacer lo que quieres.

“Él que crea...”

            Sí, tiene razón tu Evangelio.

            Hay que creer aunque parezca imposible.

“El Señor colaboraba con ellos.”

            Es verdad, estuviste con ellos.

            Del mismo modo  estás conmigo y no estoy sola.

           

            Pero ¿cómo puedes estar conmigo

            y a la vez, estar con el Padre y con los otros?

 

“Cree...”

            Ah, Señor, ayúdame a creer.

            Perdona mi falta de fe.

            Ayúdame a abrirme, a darme a los demás.

            Sí creo, pero aumenta mi fe.

           

            Acompáñame por el camino

            para que pueda ir “por todo el mundo”,

            o al menos dar lo mejor que pueda

            en el “mundo donde estoy”,

            al necesitado que está junto a mí,

            al vecino que está enfermo,

            al triste y al rechazado.

 

Que yo sea tu mano Señor que alcanza...

Que yo sea tu voz que anuncia...

Que yo sea tu presencia que da amor y alegría... Amén.

 

 

 

 

 

 

Cecilia Payawal, pddm (Filipinas)