1. Leemos        2. Meditamos        3. Oramos

 

 

2. Meditamos

 

1. “Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés” 

Fíjate en lo unidos que estaban los primeros cristianos, tal y como aparece en los capítulos 1 y 2 del libro de los Hechos. En Hechos 1,14 se dice: “todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres y de María, la Madre de Jesús...”.

a) ¿Te sientes profundamente vinculado y unido a tu Iglesia y a tu comunidad parroquial? ¿Podrías hacer algo para mejorar esa comunión?

b) ¿Sientes que tu comunidad tiene momentos comunitarios de oración suficientes, perseverantes, constantes... o podríamos mejorar ese aspecto de la vida de nuestra comunidad cristiana?

2. La segunda lectura dice: “todos somos un solo cuerpo porque todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu”.

a) ¿Te sientes un solo cuerpo con los demás miembros de tu parroquia y de tu Iglesia?

b) ¿Conoces a la mayor parte de las personas con las que celebras la Eucaristía cada domingo o cada día? ¿Oras, al menos, por ellas, como signo de comunión?

3. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían...”

La Iglesia experimentó al Espíritu como si fuera un viento fuerte y un fuego. ¿Cómo se manifiesta el Espíritu en tu vida: como fortaleza inquebrantable en el Señor; como fuego que desea que el Reino de Dios llegue a todos, como valentía para ser testigo, como alegría que nada puede quitarte...?

4. “Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras...”

La primera comunidad experimentó Pentecostés como si en ella se hubiera cumplido la antigua profecía de Joel: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Incluso sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu”. Todo eso también se cumple en nosotros.

¿Consideras que tu vida responde a esa llamada que Dios hace a todos sus hijos e hijas, a ser profetas que hablan en su nombre y anuncian su Palabra?

5. “Hablar en lenguas” es un don del Espíritu, pero no es el único don. San Pablo dice que hay diversidad de dones, de servicios y de funciones suscitados por el Espíritu para formar, entre todos, el Cuerpo de Cristo.

¿Cuál es el don que tú has recibido personalmente para ponerlo al servicio de todos y hacer que tu Iglesia crezca y sea más viva?

 

 

 

3. Oramos

   

Cuando confrontamos nuestra vida con la Palabra, siempre descubrimos que somos demasiado débiles, insuficientes e incapaces para vivir lo que Dios quiere de nosotros. Por eso suplicamos el don del Espíritu que nos haga capaces de responder cada día más fielmente a su voluntad.

1. Hoy, como los primeros discípulos acompañados por María, pedimos su intercesión para que sobre nosotros y sobre toda su Iglesia, se derrame el Espíritu dador de Vida. Oramos el tercer misterio de gloria: PADRE NUESTRO, 10 AVE MARÍA..., GLORIA

Oración para el final del misterio:

Espíritu de Vida, soplo de amor,

savia divina, energía que brota de la cruz,

acrecienta el amor de tus hijos,

y fortalece su compromiso de servicio y entrega:

que sean verdaderos testigos de Jesús.

 

Espíritu del Padre y del Hijo,

que descendiste sobre la Virgen María,

que fuiste dado a los apóstoles y discípulos,

anima y fecunda a la Iglesia

con el consuelo de tus carismas

y de tus siete santos dones. 

2. Terminamos orando, a dos coros, la oración: Espíritu, fuerza de Dios

 

Fuerza de Dios, humilde y creadora.

Energía de Dios, tan delicada.

Torbellino de Dios, que conmociona.

Terremoto de Dios, que desarraiga.

 

Soplo intenso de Dios, que corta apegos.

Viento recio de Dios, que abre murallas.

Dedo hermoso de Dios, que ahuyenta diablos.

Brazo fuerte de Dios, que al pobre salva.

 

Espíritu de Dios, que vivifica.

Rayo de Dios, que se reparte en llamas.

Amor de Dios, que a todos enamora.

Gloria de Dios, que da brillo a las almas.

 

Vino de Dios, que embriaga sobriamente.

Fuego de Dios, que enciende vivas lámparas.

¡Espíritu de Dios, ven con tu fuerza,

y clava tu bandera en nuestra casa!

 

(Las oraciones están tomadas de Cuaresma y Pascua 2001, ed. Caritas Española, Madrid 2001)

 

 

 

 

Conchi López, pddm (España)