Señor,
Padre santo, "rico en misericordia"
renueva
en mí, por el poder de tu Espíritu, el "oído de discípula"
para
que sepa "escuchar", de manera especial en esta gran Semana
tu
Palabra, la Palabra que es tu mismo Hijo, mi Señor y Maestro.
Que
el Espíritu Santo me introduzca
en
su Misterio pascual de muerte y vida,
me
impregne de la fuerza de la salvación
para
que sepa decir al abatido,
a
todo el que sufre y se cruza en mi camino
"una
palabra de aliento", tu Palabra de amor:
que
sea Cirineo que ayude a llevar la cruz.
Como
María la Virgen de la escucha y obediencia,
que
yo sea capaz de acompañar a Jesús Maestro en su pasión
y
a los hermanos y hermanas en los caminos de su propio calvario.
¡Aquí me tienes, Padre, para hacer tu voluntad!
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Concepción González, pddm (España)