Conmemoración de todos los fieles difuntos

 

(Lecturas tomadas de la Biblia de Jerusalén)

 

Lamentaciones 3,17-26

17  Mi alma está alejada de la paz,

he olvidado la dicha.

18 Digo: ¡Ha fenecido mi vigor,

y la esperanza que me venía de Yahveh!

19 Recuerda mi miseria y vida errante:

¡es ajenjo y amargor!

20 Lo recuerda, lo recuerda,

y se hunde mi alma en mí.

21 Esto revolveré en mi corazón,

por ello esperaré:

22 Que el amor de Yahveh no se ha acabado,

ni se ha agotado su ternura;

23 cada mañana se renuevan:

¡grande es tu lealtad!

24 «¡Mi porción es Yahveh, dice mi alma,

por eso en él espero!»

25 Bueno es Yahveh para el que en él espera,

para el alma que le busca.

26 Bueno es esperar en silencio

la salvación de Yahveh.

 

 

Salmo 129, 1-8 

 

 

Espero en el Señor, espero en su palabra.

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

 

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

 

Mi alma espera en el Señor,

Espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

 

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa.

 

Y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

 

 

(versión litúrgica)

 

 

Romanos 6,3-9

 

3 ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?

4 Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.

5 Porque si hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante; 6 sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado. 7 Pues el que está muerto, queda librado del pecado.

8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, 9 sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.

 

   

Juan 14,1-6

 

1 «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy sabéis el camino.»

5 Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»

6 Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.