Lectura orante

Lucas 6,27-38

invocación inicial - leemos - meditamos - oramos 

 

 

 

«Amad a vuestros enemigos»

 

Invocación al Espíritu (Canto: "Soplo de vida", Antonio Alcalde)

 

Soplo de vida, fuerza del Dios vivo,

¡ven, Espíritu Santo! ¡ven, Espíritu Santo!

Eres brisa que empuja los pasos lentos

del que camina.

Eres huracán que arranca las ramas secas

que paralizan.

Fuego ardiente, alumbra con tu presencia

la noche oscura.

Fuente de agua viva, torrente impetuoso,

don misterioso.

 

 

1. Leemos la Palabra

 

Lucas 6,27-38 

En aquel tiempo, 27 dijo Jesús a sus discípulos:

- A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, 28 bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian.

        29 Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. 30 A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

       31 Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. 32 Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.

        34 Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores con intención de cobrárselo.

        35 ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.

        36 Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; 37 no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; 38 dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.

        La medida que uséis la usarán con vosotros.

 

 

  Orientaciones para la lectura 

 

 

Esta perícopa lucana está estrechamente ligada al evangelio del domingo pasado. La exhortación de Lucas está dirigida a los aspirantes a discípulos de Jesús. En las bienaventuranzas/ayes hemos visto la actitud de Dios, que es gracia y misericordia para los pobres. Ahora se nos presenta cuál debe ser el comportamiento de los hombres que han acogido su gracia y su misericordia: "Pero a vosotros que escucháis os digo..." (v.27).

 

  vv. 27-38: El contenido del discurso presente en estos versículos está ligado a la última bienaventuranza y a la última maldición. La estructura del pasaje pide la superación de la ley del talión del Antiguo Testamento (vv. 27-31), continúa con una invitación a la caridad sobre el modelo de Dios (vv. 32-36), y termina con la exhortación a no juzgar (vv. 37-38).

        Los primeros cuatro imperativos (amad, haced el bien, bendecid, orad) expresan la autoridad de Jesús; siguen cuatro ejemplos de cómo vencer al mal con el bien (qué hay que hacer con quien te pega en la mejilla, te quita la capa, te pide o se lleva lo tuyo, vv. 29-30) y el v. 31 sintetiza el principio general del amor: "tratad a los demás como queréis que ellos os traten".

        En los versículos 27-35 se enuncian los principios nuevos en los que se funda la comunidad de Jesús: el perdón y el amor a los enemigos.

 

  v. 27: "Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian". En este versículo, la ley del talión ("ojo por ojo, diente por diente...", Éx 21,24) es definitivamente superada y sustituida por la ley del perdón hasta la total entrega de sí a los otros. No sólo los amigos, sino también los enemigos deben ser amados. Los verbos: amad, haced el bien, bendecid, orad, se refieren repetitivamente a los enemigos, a los que nos odian, a los que nos maldicen y calumnian.

 

  v. 28: "Bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian". Decir-bien equivale a hacer-bien, porque Dios dice y hace, su Palabra obra lo que dice, "Él lo dijo y existió, Él lo mandó y surgió" (Sal 33/32,9).

 

  v. 29: "Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica", ejemplifica cómo el mal no se vence devolviéndolo, ni la violencia se supera con violencia.

 

  v.30: "Da a quien te pida y a quien toma lo tuyo no se lo reclames". No expresa una actitud de pasividad frente a los insultos o a las injusticias, sino que pide asumir una actitud de amor y compasión hacia los que no saben lo que hacen.

 

  v.31: "Haced a los demás lo que queréis que ellos os hagan" es la llamada regla de oro, que sintetiza todo lo que se ha dicho.

 

  vv.32-34: Estos versículos nos dicen que el amor no está condicionado por la respuesta del otro. El amor no calcula, es desinteresado, gratuito, se da sin esperar nada a cambio.

 

  v.35: Retoma la enseñanza de los vv. 27-30 a los que ahora se ha dado un motivo. El fin de este amor es ser hijos del Altísimo. "Dios, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por el pecado, nos ha hecho revivir con Cristo" (Ef 2,4-7).

 

  v.36: La invitación a ser misericordiosos nos remite a Éx 34,6 ("Yahveh, Yahveh, compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor y fidelidad", donde Dios mismo se declara misericordioso ante Moisés), y a Lv 19,2: "Sed santos como yo soy santo". Porque Dios es así, nosotros estamos llamados (y capacitados) a ser así.

 

  vv.37-38: Indican las cuatro reglas claras, los pilares que sostienen la vida de toda la comunidad cristiana. 

 

 

        

 

meditamos - oramos

 

 

 

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