Imagínate
dentro de la escena de la parábola. ¿Con quién te puedes identificar?
¿Con el hijo menor, que estuvo perdido y fue encontrado?
¿Con el hijo mayor, que critica el gesto misericordioso y amoroso del padre?
¿Con el padre, que sabe confiar en sus hijos y que les ama incondicionalmente
con perdón y comprensión?
En
primer lugar, la parte del evangelio que me ha impactado más es la confianza
que el padre da a su hijo menor. El padre le dio su herencia sin preguntarle
nada (no dice nada el evangelio sobre ello). Se ve que tenía mucha confianza en
que la iba a administrar bien. Tampoco dice nada sobre si le dolió al padre que
su hijo se marchase. Para mí habría sido mejor que el evangelista hubiera
escrito estos detalles para que la parábola reflejara más la realidad en la
vida.
En
segundo lugar, veo que el padre que refleja la parábola no personifica sólo la
firmeza de un padre que defendió su postura de aceptar a su hijo menor ante el
hijo mayor, sino que también refleja la ternura que llevaba en su corazón, la
cual le empujó a abrir sus brazos a su hijo menor.
¿Cuántos
padres reflejan la disposición del padre de la parábola? ¿Cuántas veces
reflejamos el amor de este padre en nuestra vida? Es un amor dispuesto a
perdonar, que se alegra por haber encontrado a su hijo perdido, que comprende la
incomprensión y el resentimiento del hijo mayor.
Por
mi parte, he tenido la suerte de tener un padre que confía mucho en mí. Él me
solía decir que “si mis compañeros de la clase pueden, seguramente que yo
puedo también”. Me lo decía cuando me quejaba de las dificultades que tenía
en mis estudios. Siempre me cuidaba (me daba cosas que me gustaban), me
inspiraba (a través de sus palabras y obras), me daba cualquier cosa que
necesitaba. Basta que yo pidiera, y él me daba sin dificultad, sin preguntas.
Mi padre confía en mí tanto que a veces yo sentía que no merecía esa
confianza. Es un padre parecido al padre de la parábola. Nunca me ha dicho que
me ama ni me perdona. Pero lo mostraba a través de sus obras. De hecho, a pesar
de que no quiso que ingresara en la vida religiosa, con los ojos llenos de lágrimas,
me dejó responder a la llamada del Padre que es más poderoso que él.
Cada uno de nosotros tenemos experiencias de la personificación del amor de Dios como Padre. ¿Cómo se ha hecho real esta experiencia en tu vida? ¿Cómo manifiestas este amor a los demás?
Oración al Padre
Padre
amoroso,
estoy
lleno de gozo y agradecimiento.
Gracias
por todo:
por
el don de vida,
por
tus manos que me cuidan,
por
tu presencia que nunca falla.
Padre
misericordioso,
a
veces siento que no merezco
el
perdón que siempre me das
cada
vez que me alejo de ti
y
no te hago caso.
Muchas
gracias, Padre,
por
ser como Tú eres,
amoroso
y misericordioso,
firme
y justo a la vez.
Perdóname,
Padre,
por
no haber sido lo bastante agradecido,
cuando
no he transmitido tu Palabra a los demás,
cuando
no he sabido perdonar,
cuando
no he podido darme
a los que me necesitan.
Padre,
ayúdame
a ser como Tú.
Que
sepa perdonar y no vengar.
Que
ame sin condición ni pedir cuentas.
Que
sea tu presencia acogedora y amorosa.
Padre,
¡estoy
aquí!
Gracias
por tu llamada:
a
amar, a perdonar,
a
“vivir” y a “morir”.
Padre,
¡estoy
aquí!
Dame
un abrazo.
Ponme
en tu regazo.
Sé mi Padre, ahora y para siempre.
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Cecilia Payawal, pddm (Filipinas)