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hijo del hombre
hijo del hombre: En Daniel 7,13, el Hijo del hombre es una figura humana que aparece sobre las nubes del cielo, lo que indica su carácter celeste; tiene carácter colectivo, pues personifica el pueblo de los santos del Altísimo (Dn 7,18.21-22,27), al que Dios otorga el dominio eterno sobre todos los pueblos.
En la apocalíptica intertestamentaria encontramos esta figura en el libro de Henoc. En el libro de las parábolas (Henoc 37-71), se identifica la figura humana de Dn 7,13 ss. con el ungido, al que se le llama también "el elegido" o "el justo". Es presentado como preexistente junto al "anciano de días", glorificado por Dios, puesto sobre el trono de su gloria como juez de los reyes y de los ángeles malos, y agraciado con el espíritu de Dios, para que pueda realizar su misión con sabiduría, fortaleza y justicia.
En el N.T., Jesús se designa como Hijo de hombre. Que esta designación procede del mismo Jesús es indudable. Ahora bien, las frases en las que Jesús se identifica como Hijo del hombre pueden clasificarse en dos grupos diversos:
a) Manifestaciones sobre su glorificación futura: retorno glorioso, venida sobre las nubes del cielo como juez del mundo... (Mc 8,38; 13,26; 14,62). Jesús declara que un día poseerá la gloria y desempeñará el papel del Hijo del hombre de la apocalíptica de Israel.
b) Declaraciones sobre la actividad presente del Hijo del hombre: tiene poder de perdonar pecados (Mc 2,10), es señor del sábado (Mc 2,28), vino a servir y a dar su vida en rescate por muchos (Mc 10,45), ha de sufrir y morir (Mc 8,31; 9,12.31; 10,33; 14,21.41). Estos aspectos contrastan y se contraponen al Hijo del hombre glorioso, típico de la concepción judía.
El enlace entre estas dos series de expresiones de Jesús se establece por aquellas otras en que Jesús mismo se refiere al siervo de Yahveh (Mc 14,45; cf. Is 53,10). Por esta síntesis del siervo de Yahveh y del Hijo del hombre, la conciencia mesiánica de Jesús se distingue, tanto de la idea mesiánica terrena y política, como de la apocalíptica de Israel, aunque Jesús enlace con esta última. Para expresar esta nueva idea mesiánica, Jesús se llamó a sí mismo "Hijo del hombre" y no "Mesías".
idea (fiestas de -): Se llaman fiestas "de idea", "devocionales", temáticas o dogmáticas a aquellas que no conmemoran un misterio de Cristo, sino que tratan sobre una verdad de fe, títulos cristológicos, o aspectos particulares de la enseñanza o piedad cristiana. Entre ellas figuran la solemnidad de la Santísima Trinidad, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Sagrado Corazón de Jesús y Cristo, Rey del universo.
maría (nombre; en heb. miryam): ¿Qué significa el nombre de María y de dónde procede? La derivación científica del nombre sigue siendo incierta. Para que nos hagamos una idea, hay unas setenta etimologías propuestas, de las cuales autores como Bardenheuwer o Noth opinan que sólo dos son científicamente sostenibles: el nombre vendría de la raíz mara' (ser contumaz) o de la raíz mr' (ser corpulento, cualidad que en el antiguo oriente formaba parte de la belleza de la mujer). Bardenheuwer defiende ésta última opinión.
Zorell deriva el nombre de la Miryam hermana de Moisés, nacida en Egipto. En egipcio su nombre sería mrì.t + yam (=Yahveh). Así pues, significaría "amada de Yahveh". Sin embargo, esta derivación es dudosa.
Lagrange, por su parte, explica el nombre de la Miryam egipcia por el hebreo ra'a = ver. Miryam significaría "la vidente" o "la que hace ver" (cf. Éx 15, 20ss).
En tiempos de Jesús, cuando la forma Miryam fue sustituida por Maryam, esta forma fue interpretada por el arameo mara' (= señor), y así, María vino a significar "señora". De hecho, muchas princesas del tiempo de Herodes llevaron el nombre de Mariamme.
Otra propuesta, preferible a la anterior, es la de Vogt, quien deriva Miryam de la raíz rwm, según la cual significaría "elevada" o "excelsa".