Álbum de fotos 6 - Bodas de Oro de las hermanas: Hortensia Puente, 

Delia González y Josefina Baños

Álbum de fotos 1 2 3  -  4  -  5 - 6 - 7 -  8 - 9 - 10

 

bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_08.jpg (294061 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_09.jpg (250956 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_10.jpg (251257 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_01.jpg (201532 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_02.jpg (232936 bytes)

Las hermanas Hortensia y Delia con algunas de sus compañeras de profesión religiosa, en Roma. 

 

Sor Mª Hortensia (a la izquierda), Sor Mª Regina Cesarato (Superiora General, en el centro) y Sor Mª Delia

Las dos hermanas españolas acompañadas por la anterior Superiora General, Sor Mª Paola Mancini, y la actual, Sor Mª Regina

Celebración de las bodas de oro en Madrid. Las tres hermanas abren la procesión de entrada llevando entre sus manos una lámpara

La hermana Josefina Baños lee la monición de entrada

 

 

 

bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_03.jpg (212515 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_04.jpg (225312 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_05.jpg (204369 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_06.jpg (225690 bytes) bodas_oro_Delia_Hortensia_Jose_07.jpg (1410758 bytes)
La hermana Delia proclama una de las lecturas

 

Renovando los votos

 

 

Procesión de ofrendas

 

 

Concluida la celebración, las hermanas posan delante de la vidriera con motivo eucarístico, con las lámparas encendidas

 

Álbum de fotos 1 2 3  -  4  -  5 - 6 -

 

Testimonio de la hermana Josefina Baños

11 de Junio de 2006 

Dios Padre y Madre, Maestro y Esposo, tu día fui marcada con tu sello en mi corazón, en mi cuerpo fui ungida con tu Espíritu Creador y Santificador. Te doy infinitas gracias. Me habías llamado a ser santa por el Amor.

Habías pronunciado tu nombre sobre mí, haciéndome saltar en el seno de mi buena madre. Además de hacerme hija de mi madre y de mi padre, me coronaste con la hermosa dignidad de ser tu hija, al ser bautizada en la preciosa pila bautismal colocada en el presbiterio, a la izquierda del altar mayor del pueblo de Villamoratiel. 

En dicha Parroquia recibí los tres importantes sacramentos: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Día grande y precioso para mí, el día de la Eucaristía. 

Me regalaste una familia de ocho hermanos; a dos no los conocí. Seis varones seguidos. Mis padres fueron profundamente cristianos y religiosos. Mi buena madre añoraba inmensamente tener una hija después de seis varones. Así es que podéis imaginaros el gozo inmenso que sintió cuando vine al mundo, el 15 de noviembre del año 36. Creo que en el pueblo llegaron a tocar las campanas. Después de cuatro años nació otra preciosa niña, Consuelo. Actualmente vivimos dos hermanos y dos hermanas. 

Doy infinitas gracias a Dios Padre porque sé que mis padres, junto a los cuatro hijos difuntos, gozan del rostro resplandeciente del Padre. Y tengo la esperanza de que hoy de una manera especial estén gozando con nosotras. Gracias infinitas. 

Dejé con mucho llanto el pueblo, a mi querida familia y en particular a mi querida madre. Con trece años, el día 4 de octubre del año 1950, dejé todo para ingresar en la Congregación en Bilbao. Mi madre no tuvo fuerzas para acompañarme. Fue mi padre el que me acompañó a Bilbao, todo el día de viaje. ¡Qué pesado me resultó! Me daban ganas de volver a casa, pero dentro de mí sentía una fuerza que decía: “No tengas miedo, yo estoy contigo, te acompaño ahora y siempre”. 

Permanecí en Bilbao tres años. Después, me enviaron a Roma. Hice mi formación hasta que llegó el día de hacer mis primeros votos, el 25 de marzo de 1956, ante el Fundador, el Beato Santiago Alberione. Esa misma noche me destinaron a varias casas de diversas naciones. El primer destino fue Portugal. Después vinieron Zalla (Bilbao) y París. En Madrid estuve en San Fernando, las Rozas y en la casa de Protasio Gómez. 

Durante más de cuarenta años he prestado este servicio en las casas mencionadas. Gasté y desgasté mi vida con mucha alegría y siendo feliz. Al igual que María, preparaba con delicadeza y entrega todo lo necesario para Jesús y José.  

Doy infinitas gracias al Señor por la vocación de Pía Discípula, tercera Congregación fundada por el Beato Santiago Alberione. Fundó cinco Congregaciones, cuatro Institutos seculares y una unión de Cooperadores. Por eso nos conocen y nos conocemos como Familia Paulina. Somos de verdad una extensa Familia Paulina.

Mi debilidad y oración han sido y siguen siendo los sacerdotes, en particular mis hermanos paulinos. En mis años de vida religiosa he tenido luces y muchas sombras, lágrimas y alegrías, después de muchos años de trabajo, con una entrega total a la Congregación y feliz por estar cuarenta años dedicada a mis hermanos paulinos. 

Los caminos del Señor no son mis caminos: hace unos cuantos años tuve que resignarme a llevar una enfermedad incurable, dolorosa y poco comprendida. He pasado y estoy pasando por momentos muy dolorosos. Me ha costado mucho aceptar la voluntad de Dios. Hoy día, gracias a Dios y a muchas personas que han orado y siguen orando por mí, la sobrellevo con esperanza. Sólo puedo pedir al Padre que os recompense y que sigáis orando. 

Padre, porque te amo y en mi interior existe mucha Paz, de esta manera voy logrando aceptar el sufrimiento con fe y oblación, poniendo en ello muchas intenciones, que tú bien sabes, Señor. 

“Padre, estoy en tus manos,

Haz de mí lo que quieras”.

Sé que Tú no me abandonas.

Necesito que cada día vayas aumentando mi fe,

esperanza y abandono total en ti.

María, a ti, la mujer fuerte que supiste estar de pie

junto a la cruz de tu Hijo,

te pido que intercedas por mí

para que el Padre me revista de fuerza.

María, Reina de los Apóstoles,

María, Virgen del Camino,

no me dejes. Eres mi Madre

y yo quiero ser siempre tu hija.

Sor Mª Josefina, pddm

 

Álbum de fotos 1 2 3  -  4  -  5 - 6 - 7 -  8 - 9 - 10

© Pías Discípulas del Divino Maestro

C/ Canal de la Mancha, 2 (28022 – Madrid)

discipulasdm@yahoo.es