Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
te adoramos y te damos gracias porque, en tu infinita sabiduría,
has suscitado en nuestro tiempo
a
la madre María Escolástica Rivata.
Fiel discípula de Jesús Maestro, camino, verdad y vida,
fue la primera en realizar la vocación y misión
al
servicio de la eucaristía, del
sacerdocio y la liturgia.
Dóciles a tu divina voluntad, te pedimos
que la glorifiques en la tierra para que tengamos en el cielo
una protectora que nos estimule a ser “en Cristo,
miembros
vivos y dinámicos en la Iglesia”
Gloria
al Padre.
[Se ruega a quien obtenga gracias y favores
por intercesión de la sierva de Dios, Escolástica Rivata
lo comunique a la Superiora Regional
de
las Pías Discípulas del Divino Maestro]
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