«Has cambiado mi lamento

en una danza,

me has quitado el sayal

y me has ceñido de alegría» (Salmo 30, 12)

 

Cada día te ofrece 

una oportunidad para crecer.

No vivas anclado al pasado.

Puedes empezar de nuevo;

puedes renovarte.

No tengas miedo al cambio.

(Karen Katafiasz, Vivir en plenitud, San Pablo, 1998)

[volver a página anterior]