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«Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran el gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor, Dios de los ejércitos» (Jeremías 15,16)
Amad la palabra de Dios... Es el Señor mismo quien nos habla, nos invita, nos traza el camino, nos inspira, nos ayuda con su gracia en cada momento. (Santiago Alberione)
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