«Signo de un corazón dichoso

es un rostro alegre» (Eclesiástico 13,26)

 

¡Brindo,

por una paz perenne (no sólo duradera),

que dure

lo que dure el hombre en esta tierra!

 

¡Brindo,

por la alegría del planeta!

¡Brindo por el arroz y la lenteja!

¡Y porque todos tengamos un poeta!

¡Brindo,

por la felicidad pequeña,

por el amor grande,

por la sonrisa tierna!

(Gloria Fuertes)

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