|
DIOS PACIENTE
Una y mil veces tengo que decir: “Hoy comienzo de nuevo. Padre, perdóname. Padre, recíbeme en tu casa. Padre, ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
De nuevo elevo esta súplica sin saber si será la vez definitiva, si mi vida, por fin, caerá rendida a la evidencia de que sólo será si es lo que Tú quieres que sea.
Hoy he comenzado el día de un modo distinto para romper la inercia que me tiene metida en una burbuja de inconsciencia. Quiero pasarme el día rompiendo inercias, eligiendo mi vida. Y quiero que mañana sea igual: un día nuevo, distinto, una oportunidad regalada para dar un paso único hacia Ti.
Ten paciencia conmigo, Padre, y le lo pagaré todo. Trátame como a un niño recién nacido, como si no conocieras mi pasado, como si tu misericordia hubiera tomado mi carga y la hubiera arrojado al fondo del mar, como si nunca hubiera conocido un tiempo tan equivocada y tan alejada de ti.
Modélame con esas manos tuyas con que hiciste el paraíso que pierdo cada vez que me alejo de tu Camino. No te canses de esperarme, Padre, que yo no me cansaré de volver, hasta que seas Tú mi morada definitiva. |
|
![]()
© Pías Discípulas
del Divino Maestro
C/ Canal de la Mancha, 2 (28022 – Madrid)