DIOS PACIENTE

 

Una y mil veces tengo que decir:

“Hoy comienzo de nuevo.

Padre, perdóname.

Padre, recíbeme en tu casa.

Padre, ten paciencia conmigo

y te lo pagaré todo”.

 

De nuevo elevo esta súplica sin saber

si será la vez definitiva,

si mi vida, por fin, caerá rendida a la evidencia

de que sólo será si es lo que Tú quieres que sea.

 

Hoy he comenzado el día

de un modo distinto

para romper la inercia que me tiene metida

en una burbuja de inconsciencia.

Quiero pasarme el día rompiendo inercias,

eligiendo mi vida.

Y quiero que mañana sea igual:

un día nuevo, distinto,

una oportunidad regalada para dar

un paso único hacia Ti.

 

Ten paciencia conmigo, Padre,

y le lo pagaré todo.

Trátame como a un niño recién nacido,

como si no conocieras mi pasado,

como si tu misericordia hubiera tomado mi carga

y la hubiera arrojado al fondo del mar,

como si nunca hubiera conocido un tiempo

tan equivocada y tan alejada de ti.

 

Modélame con esas manos tuyas

con que hiciste el paraíso que pierdo

cada vez que me alejo de tu Camino.

No te canses de esperarme, Padre,

que yo no me cansaré de volver,

hasta que seas Tú

mi morada definitiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Pías Discípulas del Divino Maestro

C/ Canal de la Mancha, 2 (28022 – Madrid)

discipulasdm@yahoo.es