|
|
Apóstol san Pablo, que de perseguidor del nombre cristiano te convertiste en apóstol fiel de Jesucristo y, por darlo a conocer a todo el mundo, sufriste cárceles, azotes, naufragios, lapidaciones y toda clase de persecuciones, derramando al fin hasta la última gota de tu sangre: concédenos la gracia de saber aceptar con fe las enfermedades, sufrimientos y dificultades de la vida presente, de modo que las vicisitudes de nuestro caminar no nos aparten del servicio de Dios, sino que fortalezcan nuestra fidelidad y entrega. Amén.
(Oraciones de la Familia Paulina, 249) |
![]()
© Pías Discípulas
del Divino Maestro
C/ Canal de la Mancha, 2 (28022 – Madrid)