
Apóstol san Pablo, que con tu doctrina y tu amor has evangelizado al mundo entero, mira con bondad a tus hijos y compañeros de camino.
Todo lo esperamos de tu intercesión ante el divino Maestro y ante María, Reina de los apóstoles.
Maestro de los gentiles, ayúdanos a vivir de fe, a salvarnos por la esperanza y a que reine en nosotros el amor.
Concédenos, elegido de Dios, una dócil correspondencia a la gracia, para que no sea estéril en nosotros.
Que sepamos conocerte, amarte e imitarte cada vez mejor, para ser miembros vivos de la Iglesia, cuerpo místico de Jesucristo.
Suscita muchos y santos apóstoles que aviven el cálido soplo del verdadero amor, extendiéndolo por todo el mundo, de modo que todos los hombres conozcan y den gloria a Dios Padre y a Jesús Maestro, camino, verdad y vida. Tú sabes, Jesús, que nuestra confianza no se apoya en nuestras propias fuerzas.
Por tu misericordia, nos proteja de toda adversidad la poderosa intercesión de san Pablo, tu discípulo y apóstol.
(Oraciones de la Familia Paulina, 248)
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del Divino Maestro
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