3. MARIA, PERFECTO MODELO DEL DISCÍPULO

1.
María modelo de humanidad y no solo de feminidad: Se
ha exagerado mucho la exaltación de María en su feminidad. Habría que
compensarlo exaltando a María como modelo de humanidad, válido para varón y
mujer.
2.
El episodio lucano de los familiares de Jesús (Lc
8,19.21): la preferencia de Jesús por el discipulado antes que por cualquier
relación biológica no supone una desconsideración para María, sino su mayor
alabanza.
3.
No separar nunca a María de Jesús: Frente
a las imágenes en que María aparece sola, la piedad mariana debe preferir
las imágenes en las que aparece con el Niño en brazos, para no ser nunca vista
al margen de su relación con Jesús.
4.
Maternidad y discipulado en S. Agustín: En
varios textos luminosos, S. Agustín explica la relación que existe en María
entre discipulado y maternidad, y nos invita también a nosotros a participar de
esa dinámica.
5.
María y la Palabra de Dios: Escucha,
rumia y asimilación de la Palabra en la experiencia espiritual de María. Las
virtudes que derivan de esta escucha y encarnación de la Palabra.
6.
María, mujer de fe: "Dichosa tú
porque has creído que se cumpliría todo lo que el Señor te dijo". Creer
que para Dios no hay nada imposible.
Textos
Seis textos sobre el discipulado de María: Lc 1,38; 1,42.45; 2,19; 2,51;
8,18-21; 11,27-28.
"La imagen de María no debe estar sola, continuamente alude a Cristo y a
la Iglesia en todas sus partes y desde cualquier punto. De aquí deducimos que
cualquier devoción mariana, si quiere ser católica, no debe jamás aislarse,
sino siempre orientarse tanto cristológica (y por tanto trinitaria) como
eclesiológicamente" (U. Von Baltasar, María primera Iglesia).
"Illa fide plena Christum prius mente quam ventre concipiens". María,
llena de fe, concibió a Cristo antes en su mente que en su vientre. "Credidit Maria et in ea quod credidit factum est". María
creyó y se hizo en ella lo que había creído (San Agustín).
"Virgo ergo Maria non concubuit et concepit, sed credidit et concepit".
Pues la Virgen María no yació y concibió, sino que creyó y concibió (San
Agustín).
"Comprendo que seamos hermanos de Cristo, pero ¿cómo entender que seamos
también madres de Cristo...? Haced nacer a Cristo en el espíritu, como María
le dio a luz en su carne siendo virgen, y así seréis madres de Cristo. No es
cosa difícil para vosotros, no está sobre vuestras fuerzas; fuisteis hijos,
sed también madres" (San Agustín).
"La Palabra no salta como una pelota cuando cae sobre la tierra y rebota,
sino que verdaderamente se hunde en la tierra virgen de María, asume su
potencial y se transforma de manera que produce algo verdaderamente
nuevo" (Ratzinger)
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