VIA CRUCIS con las estaciones propuestas por el papa Juan Pablo II

 

(Texto del sacerdote Andrés Pardo)        

El Viernes Santo de 1991 el Papa Juan Pablo II estrenó un nuevo "Vía Crucis" en el Coliseo de Roma y lo dio a conocer a todo el mundo por medio de la televisión.

        El "Vía Crucis" siempre ha sido un medio eficaz de centrar la espiritualidad del pueblo cristiano en torno al camino de la cruz de Cristo, que es un camino esencialmente pascual. Junto a las estaciones que tienen base en los relatos evangélicos, surgieron otras que no se deducen directamente de la Sagrada Escritura (como, por ejemplo, el episodio de la Verónica limpiando el rostro de Jesús, o el del encuentro de Jesús con María, su madre, camino del Calvario). La reforma litúrgica, promovida por el Concilio Vaticano II, quiere que todas las expresiones de oración se basen en la Sagrada Escritura. Por eso Juan Pablo II en este "Via Crucis" ha utilizado un formulario en el que todas las estaciones tienen un fundamento evangélico y sus episodios están recogidos por alguno de los cuatro evangelistas.

Éstas son las estaciones:

1ª.- Jesús en el huerto de los olivos. (Nueva)

2ª.- Jesús traicionado por Judas y arrestado. (Nueva)

3ª.- Jesús es condenado por el Sanedrín. (Nueva) 

4ª.- Jesús es negado por Pedro. (Nueva)

5ª.- Jesús es juzgado por Pilato. (Antes, la 1ª)

6ª.- Jesús es flagelado y coronado de espinas. (Nueva)

7ª.- Jesús carga con la cruz. (Antes, la 2ª)

8ª.- Jesús es ayudado por el Cireneo. (Antes, la 5ª)

9ª.- Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén. (Antes, la 8ª)

10ª.- Jesús es crucificado. (Antes, la 11ª)

11ª.- Jesús promete su reino al buen ladrón. (Nueva)

12ª.- Jesús crucificado, la madre y el discípulo. (Nueva)

13ª.- Jesús muere en la cruz. (Antes, la 12ª)

14ª.- Jesús es depositado en el sepulcro. (Igual)

 

Primera Estación

JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.


Del evangelio de San Mateo (26, 36-39)

Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo: "Sentaos aquí, mientras voy allá a orar". Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo: "Me muero de tristeza; quedaos aquí y velad conmigo". Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: "Padre mío, si es posible que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".
 

Meditación

Getsemaní es el huerto de los olivos,
el huerto de la angustia,
el huerto de la soledad,
el huerto del sueño de los discípulos.

En Getsemaní Jesús experimenta
lo difícil de la obediencia,
la aceptación de la voluntad del Padre.

En Getsemaní los discípulos duermen
mientras Jesús ora.
Los discípulos son incapaces 
de velar y acompañar
la agonía de Jesús, su desgarramiento,
su aceptación del cáliz amargo de la pasión.

Oración

Señor Jesús, que asumes el dolor, aceptas el sufrimiento, y superas la tristeza última; concédenos sensibilidad y vigilancia para acompañarte siempre en los hermanos que sufren, o están tristes y abandonados; danos la fortaleza necesaria para beber, a ejemplo tuyo, el cáliz de la voluntad divina. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Segunda Estación

JESÚS, TRAICIONADO POR JUDAS Y ARRESTADO


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Mateo (26, 47-50)

Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña: "Al que yo bese, ése es: detenedlo". Después se acercó a Jesús y le dijo:"¡Salve, Maestro!" Y lo besó. Pero Jesús le contestó: "Amigo, ¿a qué vienes?” Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo.



Meditación

Es terrible sentirse traicionado,
vendido por un amigo.
Nunca se podrá justificar
la primacía del dinero sobre el amor.

Judas cenó con Cristo
y en compañía de los apóstoles;
No se le notaba lo que iba a hacer.
Y salió a la noche negra de la traición.

Judas dio un beso falso
para entregar al Maestro,
prostituyendo el signo noble del amor.
Besó para traicionar.


Oración

Señor Jesús, tu agonía bajo el olivo, árbol de la paz, termina con el ruido y el tumulto de la traición y el prendimiento; te pedimos fidelidad en el amor, constancia en el bien y verdad en la palabra. Líbranos siempre de la traición y del engaño. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Tercera Estación

JESÚS ES CONDENADO POR EL SANEDRÍN


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.


Del evangelio de San Mateo (26, 59. 64-66)


Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte . Y el sumo sacerdote le dijo: "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo." Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Has blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?" Y ellos contestaron: "Es reo de muerte."


Meditación

El Sanedrín, el Gran Consejo
de ancianos, sacerdotes y escribas,
reunido en convocatoria extraordinaria.
en lugar desacostumbrado
y a hora inhabitual,
decide la muerte de Jesús.

Un tribunal, signo de la justicia,
actúa injustamente
condenando al Justo.
A la inocencia se la hace culpable.

Querer condenar a muerte,
falsear testimonios,
quitar de en medio al que interpela
desde la coherencia y limpieza de vida,
ha sido y es actitud frecuente.

Oración


Señor Jesús, callado ante el tribunal, condenado a muerte, abofeteado y escupido; ¡qué gran lección de silencio y humildad nos das a quienes hablamos tanto y juzgamos negativamente! Concédenos la gracia de vivir en perdón, de no condenar nunca a nadie, de no escandalizarnos falsamente. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Cuarta Estación

JESÚS ES NEGADO POR PEDRO


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.


Del evangelio de San Mateo (26, 69-75)

Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo: "También tú andabas con Jesús el Galileo."Él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé qué quieres decir." Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí: "Éste andaba con Jesús el Nazareno."Otra vez negó él con juramento: "No conozco a ese hombre." Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: "Seguro; tú también eres de ellos te delata tu acento." Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo: "No conozco a ese hombre." Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: "Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces." Y, saliendo afuera, lloró amargamente. 



Meditación

En la noche de la pasión,
frente a un tribunal de mujeres y soldados, 
lleno de miedo y de sudor, 
Pedro negó públicamente su vinculación con el Nazareno.

Pedro, tú que oíste el canto del gallo,
tú que lloraste tu negación,
¿no oyes los gritos de los cobardes
que niegan para no ser condenados?
¿no ves a los negadores de siempre,
a quienes les tiembla el alma en el cuerpo?

Pedro se acordó de aquello
que le había dicho Jesús,
se arrepintió
y rompió a llorar amargamente.

Oración

Señor Jesús, la luz serena y bondadosa de tus ojos penetró en la noche; tus ojos luminosos se cruzaron con los ojos enrojecidos de Pedro; concédenos ser sinceros y fuertes en la debilidad de nuestras lágrimas, y saber llorar nuestra cobardía para poder volver a ver tu rostro. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia

 

Quinta Estación

JESÚS ES JUZGADO POR PILATO



V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.


Del evangelio de San Mateo (27, 24-26)

Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo: "Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!" Y el pueblo entero contestó: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!" Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.


Meditación

Pilato quiso mantener el orden
en medio de un pueblo levantisco,
y quiso también salvar a un inocente.
Las dos cosas se contraponían.
Los gritos de la multitud le impresionaban.
Y aunque se lavó las manos ante la gente,
acabó siendo culpable del asesinato de un inocente.

Pilato,
curioso por saber qué es la verdad,
no la descubre ante Cristo,
que calla ante él.

Pilato
quiso dar gusto a la gente
liberando a un homicida
y condenando a quien había venido
a dar la vida por todos.

Oración

Señor Jesús, que del tribunal religioso fuiste llevado ante la autoridad política para ser condenado; Tú que pasaste por la vida haciendo el bien y predicando la Buena Noticia de la salvación, eres entregado a los envidiosos para ser crucificado. Líbranos de la hipocresía de lavarnos las manos ante la injusticia; que a ejemplo tuyo, en toda circunstancia, siempre estemos dispuestos a salvar y nunca a condenar. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Sexta Estación

JESÚS ES FLAGELADO Y CORONADO DE ESPINAS



V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.


Del evangelio de San Mateo (27, 27-30)

Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo: "¡Salve, rey de los judíos!" Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza.


Meditación

Refinadísima tortura
la que padeció Cristo:
tortura y flagelación
y de la burla sangrante.
Los azotes terminan
en coronación de espinas.

¡Qué infamia de las soldados!
¡Qué escarnio de falso acatamiento!
La burla de las genuflexiones,
los golpes en la cabeza
y los salivazos en el rostro.
Al dolor moral se une el físico.


Oración

Señor Jesús, Cristo de las injurias, flagelado, ultrajado, escarnecido, coronado de espinas. ¡Cuánta paciencia hay que aprender ante tu imagen atada a la columna, y ante la burla de los que no tienen compasión! Ilumínanos con tu amor para que nunca flagelemos a nadie, ni coronemos con espinas, ni nos burlemos de los débiles, ni ejerzamos la violencia física. Tú, el paciente, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Séptima Estación

JESÚS CARGA CON LA CRUZ



V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.


Del evangelio de San Juan (19, 16-17)

Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado "de la Calavera"
(que en hebreo se dice Gólgota)


Meditación

Sobre los hombros de Jesús
colocaron, colocamos todos, la cruz.
Su peso es duro,
pero sobre todo lo es por su final.

El Hijo de Dios camina con la cruz a cuestas
para salvar a los hijos de los hombres.

La cruz de Cristo es bien diferente
de las cruces de adorno, poder y honor,
que nos colocamos los hombres.

El árbol seco del patíbulo 
se convierte en árbol verde de vida.


Oración

Señor Jesús, Maestro desde la cruz, sacerdote del único sacrificio, enséñanos a ser discípulos tuyos, a saber tomar nuestra propia cruz, a seguirte siempre.
Danos la verdadera sabiduría para saber aceptar y entender la cruz como camino necesario para la gloria. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia

Octava Estación

JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO A LLEVAR LA CRUZ


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Mateo (27, 32)

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.



Meditación

Nadie quería ayudar a Jesús,
no hubo espontáneos.
El Cireneo es obligado por los soldados
a llevar la cruz
de un condenado a muerte.

Hay muchos "cireneos" forzosos,
que se compran o alquilan, 
pero no lo hacen por compasión.

Ser "cireneo" es no rehuir la cruz del hermano,
es entender el Evangelio del sufrimiento,
es ser solidario del hombre humillado.

Oración

Señor Jesús, que por cargar con la cruz de todos los hombres tuviste que ser ayudado por el Cireneo en tu camino hacia el Calvario, danos entrañas de misericordia, enséñanos a llevar la cruz y haz que nunca dejemos tirados, al borde del camino de la vida, a los hombres con sus cruces. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia

 

Novena Estación

JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN



V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Lucas (23, 27-28)

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por Él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos". 

 

Meditación

Lloraban las mujeres de Jerusalén
y Jesús reprendió sus lágrimas
con extrañas palabras de advertencia.
No hay que llorar con lamentos estériles,
que no alivian ningún dolor del mundo.

Todos somos invitados
a llorar con realismo
sobre nosotros mismos,
a no ser plañideros de los demás.

El llanto del cristiano
debe ser el arrepentimiento,
la justa penitencia, la conversión.
"Dichosos los que lloran,
porque serán consolados".
"Los que siembran entre lágrimas,
cosecharán entre cantares".

Oración

Señor Jesús, que nos miras con amor y te compadeces de todos; perdona nuestros falsos lamentos. Haz que sepamos llorar la sequedad de nuestras vidas egoístas, para florecer con frutos de amor sincero. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Décima Estación

JESÚS ES CRUCIFICADO



V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Mateo (27, 33-38)

Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir "La Calavera"), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo se repartieron su ropa echándola a suerte y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: ÉSTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. 

Meditación

Ha llegado la hora de la crucifixión;
Jesús es cosido a la cruz
y es alzado en alto.

Sus brazos extendidos
entre el cielo y la tierra
trazan el signo indeleble de la alianza.
El árbol seco de la cruz
se tiñe de la púrpura de la sangre divina.

Siempre es difícil entender la locura de la cruz,
necedad para el mundo
y salvación para el cristiano.
¡Dulce árbol donde la vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!

  Oración

Señor Jesús, crucificado por nuestros delitos, exaltado sobre el calvario del mundo para redimir a todos: en la cruz te reconocemos como nuestro salvador. Te bendecimos y te adoramos en el patíbulo de la cruz, signo de victoria y de triunfo. Concédenos saber aceptar nuestras cruces de cada día. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Undécima Estación

JESÚS PROMETE SU REINO AL BUEN LADRÓN



V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Lucas (23, 39-40.43)

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba. Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios?" Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino". Jesús le respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso".

Meditación

Cristo es crucificado entre malhechores,
su última compañía son dos ladrones.
¡Aparente confusión del bien con el mal!
El viento del Calvario
cierne y zarandea las tres cruces.

Las palabras sinceras ante la muerte
siempre son solemnes,
y sobre todo la última petición:
"Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino".

El buen ladrón descubrió al crucificado
desde su propia cruz.
Y Jesús sigue salvando:
"Hoy estarás conmigo en el paraíso".

Oración

Señor Jesús, crucificado en compañía extraña, insultado y suplicado en la agonía, te pedimos, como el buen ladrón, que no nos olvides, que no nos abandones al final, que te apiades de nosotros y nos lleves a la casa del Padre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Duodécima Estación

JESÚS CRUCIFICADO, LA MADRE Y EL DISCÍPULO


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Juan (19, 26-27)

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. 


Meditación

En la cumbre del Gólgota,
junto a la cruz de Jesús,
se recortan las siluetas
de la Madre y el discípulo.
Los retablos de nuestras iglesias 
se coronan con estas mismas imágenes.

Todo es cima en la cruz.
Muda e inmóvil, junto al patíbulo, 
está la Madre Dolorosa,
viendo morir al hijo abandonado.

Y desde entonces
se remedió la soledad de la Madre
y la orfandad de todos:
somos hijos regenerados, 
hijos bien nacidos en el dolor.

Oración

Señor Jesús, que antes de morir nos hiciste la última gran donación; te damos gracias por la Madre Dolorosa, que es nuestro mejor consuelo y herencia. Te pedimos estar siempre, como María y Juan, al pie de la cruz, pues solamente los valientes deben sufrir junto a Dios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Decimotercera Estación

JESÚS MUERE EN LA CRUZ


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Mateo (27, 45-46.48.50-52)

Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde Jesús gritó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"Uno de ellos fue corriendo; en seguida cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron.

Meditación 

Todo moribundo experimenta
la sombra de la angustia de la soledad, 
el abandono total.
Pero ¿el Padre puede abandonar al Hijo?

El grito de Jesús es un grito misterioso,
de sufrimiento total,
de esperanza contra toda esperanza.

Los labios de Jesús
confiesan otro misterio:
la sed de su cuerpo es sed divina.

Y Jesús muere ante los que le miran
y ante los que se burlan de Él.
Reclinó la cabeza coronada de espinas.
Y ante el pasmo de cielo y tierra,
pende colgado y muerto
el cuerpo del Hijo de Dios.

Oración

Señor Jesús, Tú has muerto para darnos la vida, con tu muerte has reconciliado todo, en tu muerte hemos aprendido la lección suprema del amor. Desde tu muerte ya tiene sentido nuestra muerte. ¡Apiádate de todos los muertos! Enséñanos a saber vivir para saber morir como Tú. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia



Decimocuarta Estación

JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SEPULCRO


V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

Del evangelio de San Mateo (27, 57-60)

Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.


Meditación

Al final de la tragedia
hay este remate de ternura y dramatismo:
Jesús es sepultado
para que su cadáver
no quedara expuesto y entregado a la noche.

Jesús es desclavado 
y descendido de la cruz. 
La sábana conoce el último contacto 
de la piel, ya sosegada, maltratada de Jesús.

El cuerpo de Cristo estrena sepulcro.
Todo se hace silencio.
El silencio de Dios.

Y por entre las grietas
de la piedra rodada sobre el sepulcro
sale el aroma del cuerpo ungido de Cristo, 
el aroma de la inminente resurrección.

Oración

Señor Jesús, hemos meditado tu pasión, hemos contemplado tu muerte, hemos llegado a tu sepulcro. Tú que estuviste tres días sepultado concédenos la gracia de entender que nuestra muerte es una espera de la resurrección gloriosa. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Canto
Misericordia, Señor, misericordia

 

 

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