Santiago
Alberione – Escolástica Rivata – Timoteo
Giaccardo
Tecla
Merlo – Andrés Borello – Mayorino Vigolungo –
Francisco Chiesa
Nació
el 4 de abril de 1884 en san Lorenzo di Fossano (Italia). De familia
profundamente cristiana y laboriosa, aprendió a vivir una fe robusta, junto con
una austera capacidad de trabajo.
A
los 16 años ingresó en el seminario de Alba. La noche del 31 de diciembre de
1900, estando en adoración ante la Eucaristía, recibió una luz especial, que
le hizo comprender los signos de los tiempos; a partir de entonces se sintió
profundamente obligado a servir a la Iglesia y a los hombres del nuevo siglo.
Fruto
de esa llamada sería el nacimiento de la Sociedad de San Pablo, en 1914, a la
que seguirían otras cuatro congregaciones femeninas, cuatro institutos
seculares y diversas asociaciones.
Todas
estas instituciones, que constituyen la Familia Paulina, están estrechamente
unidas entre sí por el mismo ideal de santidad y apostolado, que consiste en
vivir y dar a Cristo Maestro, camino, verdad y vida, a los hombres de hoy,
usando los modernos instrumentos de la comunicación social.
El 26 de noviembre de 1971, a los 87 años de edad, el p. Alberione pasó de este mundo al Padre con el consuelo de haber recibido, momentos antes de su muerte, la visita de Pablo VI.
Ha
sido beatificado recientemente por el Papa Juan Pablo II: el 27 de abril de
2003, en la Plaza de San Pedro de Roma.
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De sus escritos:
«Siento,
delante de Dios y de los hombres, la grave responsabilidad de la misión que el
Señor me ha confiado: Si Él hubiera encontrado una persona más indigna e
incapaz, la habría preferido a mí. Esto es para mí y para todos garantía de
que el Señor lo ha querido y Él mismo lo ha hecho realizar; igual que el
artista toma cualquier pincel, de poco valor, y a oscuras sobre la obra que se
va a realizar» (AD, 209)
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«La
mano de Dios sobre mí, desde 1900 a 1960. La voluntad del Señor se ha
cumplido, a pesar de la indigencia de quien debía ser su instrumento indigno e
inepto… Sea como fuere, el P. Alberione es el instrumento elegido por Dios
para esta misión; por eso ha trabajado por Dios y según la inspiración y el
querer de Dios… En cambio, José Santiago, como individuo, comparecerá ante
el tribunal de Dios con las enormes responsabilidades que le han tocado en la
vida. Ha querido el Señor que gozara de la suficiente salud y posibilidades
para poder completar la Familia Paulina» (UPS I, 374-75)
Oración
por intercesión del beato Santiago Alberione
Úrsula
Rivata nació en Guarene (Italia) el 12 de julio de 1897. A los seis años quedó
huérfana de madre. Su adolescencia y juventud transcurrieron en un clima
familiar, entre el trabajo y la parroquia. Todo le sirvió de preparación para
la vida de total consagración a Dios a que aspiraba.
Su
encuentro con el sacerdote Santiago Alberione, que había fundado ya la Sociedad
de San Pablo y las Hijas de San Pablo, fue decisivo para su vocación y misión.
El mismo P. Alberione recibió en Alba a la joven Úrsula, el 29 de julio de
1922. El 10 de febrero de 1924, el Fundador daba comienzo al instituto de las Pías
Discípulas del Divino Maestro, para que la nueva familia religiosa
“totalmente de Jesús Maestro”, llegara a ser fuente de gracia para las
familias religiosas más directamente dedicadas a la vida apostólica. Úrsula
fue una de las primeras jóvenes elegidas para la nueva fundación; a ella,
convertida en sor Escolástica, se le encomendó la guía de las hermanas.
La
madre Mª Escolástica se distinguió por su humildad y su fe. Precedió siempre
y en todo a sus hermanas con el ejemplo de fidelidad al evangelio, a la Iglesia
y al Fundador. Falleció en Sanfré el 24 de marzo de 1987.
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De sus escritos:
«Señor,
SÓLO TÚ Y BASTA»
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«Con
esta prueba, el Señor ha escuchado maravillosamente la oración que tantas
veces le he dirigido: Jesús, mantenme en el silencio, en el escondimiento, en
la humildad, en la sencillez, en la pequeñez»
Oración
por intercesión de la sierva de Dios, Escolástica Rivata
Timoteo
Giaccardo, “fidelísimo entre los fieles”
Nació en Narzole (Cúneo), el 13 de junio de 1896.
Siendo aún adolescente, se encontró con Santiago Alberione e ingresó en el
seminario de Alba. Sensible a las nuevas exigencias de los tiempos, y abierto a
los modernos medios pastorales de evangelización, en 1917, con el
consentimiento de su obispo, pasó del seminario a la naciente Sociedad de San
Pablo. Fue el primer sacerdote paulino.
Vicario
general de la Sociedad de San Pablo, colaborador fidelísimo del Fundador, se
prodigó sin reservas a favor de las Congregaciones paulinas, a las que él llevó
como en brazos desde su nacimiento.
Ofreció
su vida para que la Iglesia reconociese la congregación de las Pías Discípulas
del Divino Maestro. Y el Señor aceptó su ofrecimiento. Falleció el 24 de
enero de 1948, víspera de la fiesta de la Conversión de san Pablo y, entonces,
memoria de los santos Timoteo y Tito, fieles discípulos de Pablo.
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De sus escritos:
«Jesús
Eucarístico, yo te amo. ¡Vivo para ti! No sería capaz de vivir sin tu
presencia»
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«¿Tenéis
dudas? María es la luz. ¿Estáis desconcertados? María es la seguridad. ¿Estáis
tristes? María es causa de alegría. Fijaos en ella y tendréis alegría y paz»
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«Es
imposible acercarse a san Pablo y no verse transformados. La devoción es, ante
todo, conocimiento: las cartas de san Pablo revelan su espíritu»
Oración por intercesión del beato Timoteo Giaccardo
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